viernes, 18 de febrero de 2011

Curas

Una distinguida dama venía en un vuelo de Irlanda y pidió al cura que venía al lado de ella que le hiciera un favor.
-Padre, ¿puedo pedirle un favor?
-Por supuesto, hija. ¿Qué puedo hacer por ti?
-Mire, Padre, compré una finisima plancha para el cabello para llevarle de regalo a mi mamá por su cumpleaños. Viene en caja cerrada y sé que sobrepasa el valor permitido para la aduana, y tengo miedo de que me la quiten. ¿Será posible que usted la pase por la aduana por mi? Se me ocurre que quizás, Debajo de su sotana...
-Me encantará servirte hija mía, pero debo advertirte: No puedo decir una sola cosa que no sea la verdad.
-No se preocupe, Padre, con su investidura nadie se atreverá a revisarlo.
Al llegar a la revisión, la señora dejó que el Padre pasara antes que ella.Preguntó el oficial:
-Padre, ¿Trae algo que declarar?
Dijo el sacerdote:
-De la cintura para arriba, no tengo nada qué declarar...
El oficial de migración pensó que era una respuesta muy extraña, así que le preguntó:
- ¿Y qué tiene que declarar de la cintura para abajo?
-Llevo un maravilloso instrumento diseñado para ser usado por las mujeres, pero que hasta este momento permanece sin estrenar...
Soltando una carcajada dijo el oficial:
-¡Adelante, Padre!... El siguiente...
Atentamente,

Pedro Del Medico P.
pedro.medico@gmail.com
GNU/Linux User #144076
http://counter.li.org/cgi-bin/runscript/display-person.cgi?user=144076
Si tienes una manzana y yo tengo una manzana y las intercambiamos,
entonces tu y yo todavía tendremos una manzana.
Pero si tu tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos esas
ideas, entonces cada uno de nosotros tendrá dos ideas.

George Bernard Shaw